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Origen múltiple de los líquenes
Los líquenes constituyen el ejemplo típico de la simbiosis, la asociación de dos organismos en beneficio mutuo. Como es bien conocido, en el caso de los líquenes los organismos implicados son un alga, que aporta nutrientes orgánicos elaborados por fotosíntesis, y un hongo que proporciona soporte y protección contra la desecación, aunque a veces abuse de su partenaire hasta el punto de matarlo y digerirlo. A pesar de la complejidad que supone esta estrecha interacción entre organismos pertenecientes a reinos diferentes, se sospechaba que los líquenes no tenían un único origen evolutivo, a partir de un ancestral común. Sin embargo no había pruebas directas acerca de ello. Hasta ahora. Una vez más, las evidencias proceden del campo de la Biología Molecular. Un equipo formado por investigadores de Estados Unidos (Instituto Smithsoniano), Austria y Suecia han analizado las secuencias del SSU-rDNA (esto es, el que codifica para el RNA de la subunidad pequeña de los ribosomas) de 75 especies de hongos, incluyendo 10 hongos formadores de líquenes [Gargas et al., Science, 268: 1492(1995)]. Con un programa especial de ordenador se elaboró el árbol que explicaba de forma más sencilla los cambios ocurridos en las secuencias (lo que se denomina el árbol de máxima parsimonia). De esta forma se pudo comprobar que los hongos formadores de líquenes se distribuían en cinco grupos diferentes, cada uno de los cuales relacionado estrechamente con grupos de hongos no formadores de líquenes. Por si esto fuera poco, los hongos formadores de líquenes parecen haber derivado de antepasados con formas de vida muy diferentes, tanto saprófitos (que se alimentan de materia orgánica en descomposición), como parásitos o formadores de micorrizas (simbiontes de plantas). El resultado resalta el carácter extraordinariamente oportunista de los hongos y su facilidad para establecer relaciones tróficas con otros organismos.