ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS
El acuario marino como recurso didáctico
Enrique España Ramos
Vivir junto al mar nos da la posibilidad de acercar a nuestros alumnos a un mundo natural, próximo y muy desconocido. Podemos hacer una excursión y observar el litoral o, a través de la lonja, conocer la actividad pesquera del lugar en el que vivimos. Las pescaderías también son un buen lugar para relacionar nuestra alimentación con determinadas especies marinas. Pero si queremos darle más continuidad al conocimiento del medio marino, podemos montar un acuario en el Instituto. Iniciar una tarea así no resulta fácil, por su financiación, por la dependencia del agua marina y de la electricidad, por el tiempo, etc.
Por estas y otras razones, conviene que, si decidimos poner en marcha esta actividad, vayamos algo más allá de su función motivadora y evitemos quedarnos en el puro activismo, no limitándonos a montar el acuario y a organizar su mantenimiento, por parte de los alumnos. Ir más lejos puede suponer la posibilidad de utilizar el acuario marino como un recurso transversal, en el Área de Ciencias de la Naturaleza, en diversos cursos y asignaturas; no sólo en la enseñanza obligatoria, sino también en el bachillerato (Ciencias de la Naturaleza, Ecología, Recursos Naturales de Andalucía, C-T-S, etc).
Para iniciar el montaje, será necesario tomar decisiones, en relación a cómo reproducir, entre cuatro paredes de cristal, un ecosistema determinado (qué seres vivos introducir y en qué cantidad, cómo reproducir el lugar en el qué viven, etc).
Esta situación podemos aprovecharla para que los alumnos participen en la toma de decisiones y se vean en la necesidad, a través del trabajo en pequeños grupos, de plantear y resolver problemas (en principio, parece más apropiado hablar de problemas que de investigaciones, para este tipo de actividades); cómo tratar de reproducir, en el acuario, lo que ven en el mar. A partir de esta situación problemática inicial, se podrán seguir planteando problemas derivados, muchos de ellos relacionados con el mantenimiento, como los siguientes:
- La depuración y la oxigenación del agua.
- El aumento de la salinidad por la evaporación del agua.
- La alimentación en el acuario: ¿quién se come a quién? ¿por qué hemos de echar comida? La nutrición de diferentes especies.
- Factores limitantes:¿por qué mueren antes los individuos de determinadas especies, cuando se ³deteriora² el agua?
Otros problemas podrán surgir, a partir de las observaciones del acuario, como:
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- Las relaciones entre individuos de distintas especies, como el cangrejo ermitaño y la anémona.
- Los depredadores en el acuario.
- La reproducción, a partir de una puesta de pintarroja, de sepia o de calamar.
- Distinción entre un sistema natural y otro artificial: el problema del equilibrio.
Cuando los alumnos estén trabajando en la resolución de los problemas, deberán utilizar la observación como fuente de información y tendrán ocasión de comprobar las dificultades que plantea, como la de la percepción, al observar la temperatura en la columna del termómetro o el color de la muestra , al añadirle los reactivos del test de nitritos (comparación de los valores obtenidos por diferentes observadores).
El acuario, también, nos permitirá, en diferentes ocasiones, conocer las ideas alternativas que los alumnos traen al aula, antes de que tenga lugar nuestra enseñanza.
Así, por ejemplo, podemos pedirles que establezcan criterios para clasificar los seres vivos del acuario, para iniciar el estudio de la diversidad y clasificación de los seres vivos. Podemos aprovechar que en un espacio tan reducido tengamos representantes vivos, desde el mundo microscópico hasta los peces, pasando por diferentes filos de invertebrados, que son presentados con cierto detalle en los libros de texto, pero que, en muchos casos, no son reconocidos siquiera como animales al ser vistos directamente, como sucede con las anémonas.
El problema del mantenimiento diario del acuario puede servir para atender a aquellos alumnos más interesados, que podrán utilizar, además, sus visitas en los recreos para desarrollar actividades concretas de observación o de otras formas de recogida de datos (mediciones de temperatura, salinidad, pH, nitritos, etc).
Como decía al principio, el montaje del acuario se tendrá que relacionar con una excursión a una zona costera próxima, para recoger el agua y el resto de componentes del acuario. Esta será una buena ocasión para que los alumnos observen el ecosistema que van a intentar reproducir de forma artificial. Si podemos visitar un puerto pesquero, habrá ocasión de tratar las relaciones entre ciencia y sociedad a través del mundo de la pesca (llegada de los barcos, artes de pesca y tipos de barcos, lugares en los que han faenado, especies capturadas, subasta en la lonja, las épocas de veda, etc).
No podemos dejar de aprovechar el acuario marino para poner en práctica actitudes y valores de respeto a la naturaleza. Estos objetivos deberemos tenerlos presentes durante todo el proceso de montaje y mantenimiento del acuario hasta el final, implicando a los alumnos en la devolución al mar de los "inquilinos" del acuario.
Para concluir, quiero añadir que, hasta aquí, se ha presentado una utilización del acuario como recurso, a través de una serie de actividades en las que es importante la participación de los alumnos a través del planteamiento y resolución de problemas, pero son muchas más las posibilidades que tiene el acuario y muchas, también, las circunstancias en cada uno de los Centros, para cada uno de los profesores que decidan iniciar esta tarea.
Enrique España Ramos es Profesor de Secundaria en el I.B."Sierra de Mijas"