
En primer lugar hay que hacer una breve historia del ya famoso meteorito encontrado en 1984 en el campo de hielo próximo a las montañas Allan, en la Antártida. Esta parte del mundo es ideal para la localización de meteoritos, puesto que cualquier mancha oscura sobre el fondo blanco tiene muchas posibilidades de ser uno de ellos. Además su conservación dentro del hielo es mucho mejor que sobre la superficie terrestre. De hecho ascienden a veinte mil los recuperados en esta parte del mundo en los últimos veinte años. Roberta Score es el nombre de la geóloga que encontró el meteorito, de unos dos kilos de peso y color verde, incrustado en el hielo. Era el primero del año, y recibió por ello el nombre de ALH84001.
ALH84001 es básicamente un ortopiroxeno de origen ígneo, con pequeñas cantidades de olivino, pirita y apatito. En 1993 se descubrió su pertenencia a la rara clase de meteoritos denominado SNC (Shergotty-Nakhla-Chassigny, las localidades de los tres primeros), que parecen haber sido eyectados desde la superficie marciana a causa del impacto de otro cuerpo celeste. Sólo se conocen 12 meteoritos de este tipo. ALH84001 probablemente salió de Marte en esta forma hace unos 16 millones de años y cayó en la Antártida hace 13.000 años. A diferencia de los otros meteoritos SNC, ALH84001 contiene glóbulos carbonatados pequeños (1-250 micrómetros) incrustados en pequeñas fisuras, grietas y poros. Diversos análisis isotópicos sugieren que la fuente de carbono de estos glóbulos es el CO2 de la atmósfera marciana precipitado en forma de carbonato después de su disolución en agua. Los glóbulos, de color anaranjado, parecen haber crecido adaptándose a la topografía de las fisuras. Su núcleo es rico en calcio, y está rodeado por bandas de magnesio y hierro. En los bordes de los glóbulos hay tres finas bandas, con azufre y hierro la externa e interna, y con magnesio la intermedia. Parte del hierro aparece en forma de pequeños cristales de magnetita y parte como sulfuro de hierro. El carbonato parece haber sufrido una disolución parcial. Esta distribución de minerales puede ser explicada tanto por procesos inorgánicos como biógenos. El problema, señalado por los investigadores, es que resulta difícilmente imaginable un proceso químico simple que, simultánea o secuencialmente, provoque la precipitación de cristales de magnetita y sulfuro de hierro y la disolución parcial del carbonato. Los requerimientos de pH y carácter oxidante o reductor del medio son bastante dispares para ello. Sin embargo, sí se conocen casos de precipitación simultánea de magnetita y sulfuro de hierro en el medio intracelular de determinadas bacterias. La presencia en bacterias de partículas de magnetita (magnetosomas) similares a las del meteorito ALH84001 también ha sido bien documentada.
No sólo hay glóbulos de carbonato en las fisuras de ALH84001. Análisis químicos finos han permitido localizar hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs) en concentraciones superiores a 1 parte por millón. Entre otros, se han localizado fenantreno, pireno y benzopireno. Diversos tipos de controles y estudios comparativos con otros meteoritos muestran que estas substancias son indígenas, y no se deben a contaminación. De hecho no se localizan HAPs en el milímetro más externo de la corteza del meteorito, que fue expuesta a altas temperaturas por la fricción con la atmósfera terrestre. No es la primera vez que se encuentran HAPs en meteoritos. La novedad consiste en el perfil de HAPs encontrado, del que están ausentes compuestos de bajo peso molecular, aparte de otras características químicas. La presencia de estos HAPs en la roca marciana sería compatible, según McKay y su equipo, con la aromatización química de compuestos orgánicos cíclicos preexistentes de posible origen biogénico.
Y vamos con el aspecto que ha dado más que hablar. El examen de la superficie de los glóbulos de carbonato con el microscopio electrónico de barrido ha mostrado la presencia de una textura granular. No parece ser atribuible al propio crecimiento del carbonato, a contaminación exterior o a artefactos observacionales. Los granos, de un tamaño comprendido entre 0.1 y 0.02 micrómetros de diámetro mayor, podrían ser debidos a la erosión, pero no han podido ser encontrados en muestras terrestres ni reproducidos en el laboratorio. Los autores del artículo señalan la similaridad de los granos, en tamaño y forma, con las nanobacterias. De hecho, texturas similares a las encontradas sobre los glóbulos anaranjados de ALH84001 han sido vistas sobre concreciones calcáreas del Pleistoceno de Italia, y fueron interpretadas como nanobac-terias que habían servido como núcleos de precipitación para el carbonato cálcico.
¿Puede afirmarse a partir de esto que han sido descubiertos restos de una forma primitiva de vida en Marte? De ninguna manera, y los autores del artículo lo dejan bien claro. Todas las características de los glóbulos calcáreos de ALH84001, por separado, son explicables por procesos inorgánicos. No puede descartarse incluso que algunas de estas características se deban a la permanencia del meteorito en el hielo antártico, dado que son poco conocidos los efectos de dicha permanencia. Sin embargo, es la coincidencia de todas las características (incrustaciones calcáreas por infiltración de fluidos, HAPs, colocalización de magnetita y sulfuro de hierro, gránulos con apariencia de microorganismos) las que llevan a los autores a plantear la posibilidad de una actividad biogénica en Marte. Pero es pronto para hablar de «marcianos». Es muy probable que dicha actividad, si es que existió, se produjera poco después de la formación del planeta, durante el corto intervalo en que existió agua líquida sobre la superficie marciana. También es muy probable que ese hipotético intento de manifestación biogénica quedara abortado hace miles de millones de años, cuando la temperatura descendió muchos grados por debajo de cero y el agua de Marte quedó congelada.
Más información: Atlas de imágenes de Marte - Información de la Nasa sobre ALH84001
Ramón Muñoz-Chápuli es Profesor Titular de Biología Animal.