ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS


Técnicas de laboratorio en la E.S.O.


Emilio Ortega


Una necesidad cada vez más extendida entre el profesorado es que las actividades prácticas estén conectadas con situaciones normales dentro del proceso de desarrollo de una materia. Por otro lado, las actividades prácticas deben tener una finalidad para que no queden como algo más o menos curioso que se realiza un día en el laboratorio o en el campo pero que no sirven nada más que para pasar un rato fuera de las clases tradicionales.
Las actividades que se describen a continuación se han realizado durante el pasado curso con dos aulas de 30 alumnos que cursaban la asignatura de Técnicas Experimentales de Laboratorio de 4º de ESO. La mayor parte de los trabajos durante todo el curso lo realizaban en grupos de 4 o 5 alumnos.
Para la realización de esta actividad se buscó la zona más cercana del laboratorio en la que hubiera plantas, no de jardín, que permitiera un fácil y rápido acceso cuando hiciera falta. Parece más importante esta condición que la posible falta de variedad o de ambientes distintos para el desarrollo de la actividad. En el caso de nuestro centro, estas zonas se pueden encontrar sin salir del mismo.
La primera actividad consistió en que cada uno de los grupos eligió una zona para su estudio y marcaron un cuadrado de un metro de lado. Hicieron un esquema de situación de toda la zona en la que colocaron su zona de estudio así como todas las características que les pudieran llamar la atención.
El siguiente paso fue señalar en el cuadrado la situación de las plantas que veían diferentes. A partir de aquí, empezaron a clasificarlas. Aunque habían realizado previamente alguna práctica de clasificación con claves, esta parte es la que más dificultades les planteó a los alumnos llegando a ser demasiado larga. Con esto se puede perder en gran medida cuales son los objetivos reales de la actividad planteada. Dado que la finalidad no es la clasificación exhaustiva, es preferible utilizar alguna de las siguientes alternativas: usar claves que previamente se hayan hecho para la zona, darles el nombre de las plantas con mayores dificultades para la identificación por los alumnos o que a estas plantas se les de un nombre cualquiera siempre que éste sea el mismo para la misma especie.
Una vez identificadas todas las plantas, se pasó a la puesta en común. Cada grupo lee sus resultados, siendo conveniente que los demás los anoten. Con los resultados de todos los grupos se tiene la información necesaria para poder plantear problemas.
Se plantearon los siguientes problemas:

El paso siguiente fue la elaboración de hipótesis que dieran respuesta al primer problema. En una puesta en común se llega a la siguiente hipótesis: « La tierra de las distintas zonas es diferente. Tiene distintos componentes inorgánicos, distintos componentes orgánicos, distinta naturaleza del suelo, distinta permeabilidad, distinta humedad, recibe distintas horas de sol, tiene distinta temperatura».
Se pasa a continuación a diseñar estrategias para la comprobación de la hipótesis. Por no alargar demasiado el tema y, dado que en otras ocasiones han hecho ya diseños, se les facilitan técnicas que pueden utilizar. En relación con la hipótesis planteada, es muy útil, ya que utiliza técnicas fáciles de realizar, el libro de Editorial Teide, Investigando el suelo.
Realizadas las experiencias llegan a la conclusión que la hipótesis no es válida. Plantean entonces una hipótesis alternativa: « Las semillas de las plantas han caído en unos lugares y no en otros». Plantearon que, para la comprobación de esta hipótesis, necesitaban información bibliográfica. Se les facilitó información y se dejó el tema por cuestiones de tiempo.
A lo largo de esta actividad se puede evaluar a los alumnos en distintos momentos y en una gran variedad de situaciones.
Con una actividad de este tipo, se cubren la mayor parte de los objetivos de la asignatura.
En una encuesta que se hizo al finalizar el curso y en una valoración de 1 a 5, puntuaban, en el apartado correspondiente a lo que le habían gustado las actividades realizadas, con un 3 la clasificación de plantas y con 3,9 las experiencias de comprobación; en cuanto a lo que consideraban que habían aprendido con ellas, la puntuación era de 3,9 y de 4,2, respectivamente.

Emilio Ortega es Profesor en el I.E.S. Nº 1 de Málaga.