Posibles alternativas al uso convencional del bromuro de metilo
José Manuel López Aranda
El Bromuro de Metilo (BrMe) es un fumigante agrícola, con propiedades
de biocida total, ampliamente utilizado en la agricultura intensiva como
desinfectante previo de suelos por su alta actividad en el control de insectos,
roedores, hongos, nemátodos, bacterias, ácaros y malas hierbas.
Al mismo tiempo incrementa la productividad de los cultivos al resolver
en gran medida el indeterminado concepto de «fatiga del suelo».
El conjunto de sus acciones hacen que sea un tratamiento muy importante,
con difícil alternativa global. Su uso ha permitido incrementos
de seguridad y de producción hasta de un 30%; es, por lo tanto,
uno de los pilares de la actual prosperidad de cultivos como la fresa,
tanto para fruto como en vivero, clavel y hortícolas intensivas
de aire libre (zanahoria).
Los sectores agrícolas implicados en el uso del BrMe, aunque
geográficamente muy localizados, son de muy alta importancia económica
y social en sus respectivas Comunidades Autónomas y provincias.
En efecto, Andalucía, y en particular la provincia de Huelva, es
la principal productora de fresa en Europa y uno de los mayores núcleos
productores del mundo. En la Costa Noroeste de Cádiz, el cultivo
de la zanahoria para exportación, como cabecera de alternativa al
aire libre, representa 1.000 has. de cultivo y el cultivo de flor cortada
(principalmente clavel), con cerca de 600 has., hace años que se
convirtió en el principal núcleo productor de flor cortada
del país, suponiendo el 25% de la producción final agraria
de la provincia de Cádiz. La importancia social de estos cultivos
es de gran magnitud.
El consumo de dicho biocida en nuestro país afecta a unas 10.000
has. y se utiliza fundamentalmente en cultivos hortofrutícolas.
Entre las Comunidades Autonómicas españolas destacan por
su consumo Andalucía (2.222 Tm), Valencia (895 Tm), Murcia (733
Tm) y Castilla y León (365 Tm).
Los gases considerados con mayor potencial destructor de la capa de
ozono son los CFCs (Cloro-Flúor-Carbono), usados ampliamente en
el sector de la refrigeración industrial, cuya fabricación
fue prohibida el 1 de enero de 1996 para los países industrializados
(países del artículo 2º del Protocolo de Montreal) y
está prevista su prohibición para el año 2010 en los
en vías de desarrollo (países del artículo 5º
de dicho Protocolo). Dichos CFCs están siendo sustituidos por los
HCFCs, cuyo potencial destructor de ozono es similar al del BrMe; sin embargo,
su futura prohibición parece más lenta (año 2030)
que la del propio BrMe.
El descubrimiento de que el BrMe tenía capacidad destructora
de la capa de ozono determinó que en la declaración del Protocolo
de Montreal, reunión de Copenhague en 1992, se recomendase su urgente
sustitución. La Conferencia de Viena (Séptima reunión
de las Partes en el Protocolo de Montreal) celebrada en diciembre de 1995,
acordó el siguiente programa de reducción, para los países
desarrollados, de los usos agrícolas del BrMe respecto al volumen
de consumo de 1991: 25% de reducción del consumo en el año
2001, 50% en el 2005 y 100% en el 2010. Todo ello con excepción
de los usos denominados «críticos» que quedan por definir.
No obstante, existe un Reglamento UE (3093/94) con un calendario de reducciones
similar al acordado en la Conferencia de Viena. La Comisión Europea
había elaborado un proyecto de modificación del Reglamento
CE 3093/94 que incluía un nuevo calendario adelantando al año
2000 la situación final (Draft proposal for a Council Regulation
on substances that deplete the ozono layer). Creemos que la postura oficial
española era anclarse al calendario acordado en la Conferencia de
Viena (año 2010), sin embargo, al quedarse sin suficientes apoyos
en las negociaciones de Ministros de Medio Ambiente, aceptó la propuesta
común de los países de la Unión Europea presentada
en la reciente reunión del Protocolo de Montreal del 18 de septiembre
de 1997: 50% de reducción en el año 2001 y 100% de reducción
en el año 2005, dejando la posibilidad de mantener algunos usos
«críticos» a definir por cada Estado. A saber, el año
2005 será el último de utilización del BrMe para uso
agrícola en los países de la Unión Europea.
Fuese cual fuese la situación futura, se hacía preciso
y urgente la búsqueda de posibles alternativas sustitutorias al
uso del BrMe, tema poco pacífico y muy controvertido entre los expertos.
Para dicha búsqueda se creó el Comité de Alternativas
Técnicas al BrMe (MBTOC). Dicho Comité ha identificado como
posibles alternativas: prácticas culturales incluyendo rotación
de cosechas, fumigantes químicos alternativos, solarización,
incorporación al suelo de desechos orgánicos seleccionados,
biofumigación, utilización del vapor de agua, cultivo sobre
sustratos artificiales, etc. Sin embargo, no es fácil acreditar
un uso tan generalizado y practicable como el que ha resultado de la aplicación
de BrMe. El calendario primitivo de reducción parecía asumible
por las autoridades españolas de Medio Ambiente y de Agricultura,
pero la reducción del mismo ha motivado la aceleración en
la búsqueda de posibles soluciones.
Por iniciativa de los ministerios de Medio Ambiente y de Agricultura,
como consecuencia de los intereses manifestados por los sectores afectados
(aplicadores y usuarios-agricultores), se trataba de presentar urgentemente
un documento (Memorandum) a la UE sobre las consecuencias negativas de
tan drástica reducción y compromiso, y a su vez continuar
buscando técnicas alternativas al uso del BrMe. Por ello, el Ministerio
de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) solicitaba urgentemente
a su órgano especializado INIA dos temas concretos: a) redactar
el apartado 4 del Memorandum: «Estado de la Investigación
de alternativas al BrMe en España»; b) preparar e iniciar
urgentemente un Proyecto de investigación INIA sobre búsquedas
de alternativas al BrMe (también llamado Programa Quinquenal en
dicho Memorandum). Como consecuencia de una serie de reuniones de expertos
iniciadas el 21 de marzo de 1997 en INIA-Madrid (MAPA), este organismo
aprobó por Resolución de 23/6/97 el Proyecto de investigación
SC97-130 «Alternativas al uso convencional al BrMe respetuosas con
el medio ambiente y viables económicamente», con la participación
de las Comunidades Autónomas de Andalucía, Valencia y Murcia,
únicas verdaderamente afectadas e interesadas en la solución
del problema.
Desde el punto de vista de Andalucía, la coordinación
del Proyecto pertenece a la Consejería de Agricultura y Pesca a
través de la Dirección General de Investigación y
Formación Agraria. La redacción de las bases y del contenido
concreto del proyecto se hizo de forma consensuada entre expertos de dicha
Dirección General y de la Dirección General de la Producción
Agraria así como de representantes del principal sector afectado
(Freshuelva), incorporando objetivos y equipos de personal especializado
pertenecientes al C.S.I.C. (Madrid y Córdoba), Delegaciones Provinciales
de Agricultura y Pesca de Huelva y Cádiz, Universidades de Almería
y Huelva, CIT-INIA, INSPV, Ayuntamiento de Cartaya y al propio sector (Freshuelva)
El subproyecto para Andalucía se centra en cultivos y áreas
determinadas con posible demanda de usos críticos, como es el caso
de la fresa (Huelva y Castilla-León), zanahoria y flor cortada (Cádiz).
Este sub-proyecto va a tratar de encontrar, en un corto plazo de tiempo
(cuatro años), alternativas más económicas al empleo
del BrMe y menos impactantes sobre el medio ambiente, como es la optimización
del uso de otros fumigantes químicos, la mejora de la técnica
de solarización, y la incorporación de nuevos métodos
como la biofumigación. Paralelamente se estudiará la viabilidad
técnica y económica de las alternativas al BrMe que se propongan,
así como su aceptación por los agricultores.
Siendo necesario un proyecto de investigación con una elevada
componente de desarrollo/demostración, en parcelas a escala comercial
en fincas privadas, con objetivos dinámicos que aportasen resultados
a muy corto plazo, pareció razonable programar una combinación
de tratamientos alternativos al BrMe que contemplase en sus inicios utilización
de plásticos VIF con 50% de dosis y en diferentes técnicas
de aplicación, Cloropicrina, Telone C-17, técnicas de solarización
sola y sus más estudiadas combinaciones (Metam-Sodio, dosis 1/4
de BrMe), junto a la caracterización y valoración del nuevo
concepto de biofumigación sellada con film plástico. Descartando,
por tanto, otras propuestas del MBTOC más inciertas y aleatorias
a corto plazo, como cultivo fuera de suelo, uso de vapor de agua, control
biológico, etc., así como otros productos como el Enzone,
Vorlex, Ioduro de metilo y otros, por muy diversas razones. Ello no implica
que no estemos abiertos al estudio y aplicación de cualquier tipo
de iniciativa alternativa razonable. En la actualidad se están realizando
gestiones para la traida de Telone C-35 (con mayor contenido en cloropicrina).
José Manuel López Aranda pertenece al CIFA Churriana
(Málaga). Consejería de Agricultura y Pesca. Dirección
General de Investigación y Formación Agraria.