En el músculo elegido para ello, se colocan unos electrodos
de superficie para capturar estas señales. Estos electrodos son
fundamentales para una buena captura, debiendo tener buena superficie de
contacto y gran adherencia. Debido a que la piel ofrece una resistencia
elevada, se hace necesario la aplicación de un gel que disminuya
dicha resistencia en la zona aplicada, contribuyendo a mejorar la ganancia
de la señal. Estos electrodos se aplican directamente a la entrada
de un amplificador de alta ganancia. Esto es así debido a que las
señales EMG tienen una tensión del orden de milivoltios lo
que la hace inapropiada para trabajar con ella, debiéndose por esta
razón amplificarla hasta valores en los que los circuitos puedan
trabajar sin problemas. La etapa de amplificación es una de las
etapas más críticas en todo el tratamiento a que se someten
estas señales. Los amplificadores deben diseñarse con extremo
cuidado para evitar influir en la señal original y deben realizar
una amplificación lo más fiel posible de la señal
de entrada. En la práctica, esto es complicado debido a que las
señales EMG, al ser tan débiles, son fácilmente sobremoduladas
por otras señales que aumentan el ruido de la señal original.
Los circuitos usados en el diseño deben ser ciudadosamente seleccionados
para minimizar que el ruido presente en todos los circuitos electrónicos
afecte a la señal de entrada.
Una vez realizada la amplificación, tenemos una señal
equivalente a la producida por la contracción muscular pero de mayor
amplitud. Es necesario ahora eliminar algunas componentes conocidas de
ruido en esta señal ya amplificada con objeto de eliminar información
que puede estar ensuciando la original. Para ello se la hace pasar por
una etapa de filtrado, en concreto se eliminan las componentes de frecuencia
de 50 Hz. Las responsables de este ruido de 50 Hz son las líneas
de tensión domésticas presentes en todas las instalaciones.
Hay que tener en cuenta que existen otras fuentes de ruido que afectan
a la señal y que no es posible su eliminación total.
Llegados a este punto se ha obtenido una señal en unos márgenes
de tensión adecuados y se ha eliminado ruido en la medida de lo
posible, pero esta señal no está en la forma adecuada para
que los ordenadores actuales (digitales) puedan trabajar con ella. Por
tanto se hace necesario una etapa de conversión. La señal
original es de naturaleza analógica, es decir, entre dos instantes
de tiempo cualesquiera de ésta existen infinitos valores de la señal.
Al no poder trabajar los ordenadores con señales analógicas
hay que convertirlas a señales digitales o discretas muestreando
la señal analógica con una frecuencia adecuada para no perder
ninguna información relevante. El teorema del muestreo afirma que
para muestrear una señal sin perder información y por tanto
poder reproducirla perfectamente partiendo de la señal discreta,
se debe muestrear a una frecuencia de al menos el doble de la frecuencia
fundamental de la señal analógica. Las señales EMG
tienen una frecuencia que oscila entre 50 y 150 Hz, de aquí se deduce
que la frecuencia de muestreo adecuada no debe ser menor de 300 Hz. Quizás
se pueda pensar que una frecuencia de muestreo mayor, por ejemplo 600 Hz,
sea mejor, pero con 300 Hz se obtiene toda la información fundamental
de la señal y se minimiza el número de datos necesarios para
manejar las señales EMG en ordenadores. A una frecuencia de 300
Hz y muestreando durante un segundo se representa una señal EMG
como un vector de 300 elementos, un tamaño aceptable que permite
un tiempo de cómputo muy bueno en un ordenador actual de prestaciones
medias.
Ya tenemos la señal producida por la contracción muscular
de una persona en el orenador de forma manejable y a la que se le pueden
aplicar determinadas operaciones. Nos centramos ahora en la descripción
de las principales técnicas matemáticas para la manipulación
de estas señales. Debido a la naturaleza estocástica de estas
señales, hay que recurrir a técnicas específicas;
en concreto, el que suscribe está utilizando tres métodos:
el análisis espectral, ecuaciones autoregresivas y redes neuronales.
El análisis espectral o análisis de Fourier consiste
en pasar una señal del dominio del tiempo al dominio de la frecuencia.
Obteniéndose de esta forma información sobre las componentes
en frecuencia de la señal en estudio. Sólo es necesario añadir
un criterio de distancia para determinar la igualdad entre dos señales.
Normalmente se usa la distancia Euclídea, pero existen otras muchas
que se utilizan en casos específicos cuando la señal es de
difícil tratamiento. Es un método computacionalmente eficiente
puesto que existe un algoritmo, llamado FFT (Fast Fourier Transform)
que reduce el número de operaciones necesarias para realizar
la conversión.
De las técnicas matemáticas para el análisis univariante
de series temporales se utilizan los procesos autoregresivos AR, que se
basan en estimar el nésimo valor de la señal usando una
combinación lineal de un número, determinado a priori, de
valores anteriores. Existen otros procesos como MA (Moving Average)
o procesos de media móvil, y combinación de ambos en ARMA.
La última técnica mencionada consiste en utilizar una
red neuronal para determinar el grado de igualdad entre señales.
Estas técnicas son muy recientes y parecen adaptarse bien a este
tipo de señales en las que hay una componente fuerte de aleatoriedad.
Presentan como inconveniente una carga computacional elevada.
Estos métodos son implementados mediante algoritmos, programados
lo más eficientemente posible, usando para ello estructuras de datos
adecuadas y haciendo especial énfasis en la velocidad de ejecución
de estos métodos, puesto que un sistema de este tipo debe tener
características de tiempo real y por tanto debe acortar el tiempo
de respuesta. Una vez que se reconoce una señal procedente del músculo
del usuario, se realizan las acciones asociadas a esta señal. Estas
acciones pueden ser muy variadas, desde mover el puntero del ratón
en la pantalla del ordenador, hasta activar un sistema motor que realice
una acción mecánica. Las acciones a realizar por el sistema
vienen determinadas por las necesidades de cada paciente, siendo prácticamente
ilimitadas. Un sistema de este tipo es un claro ejemplo de cooperación
entre dos áreas de conocimiento que, aunque se encuentra aún
en fase de desarrollo y hay pocos trabajos en este campo, esperemos que
sea un campo en crecimiento constante, pues es de gran potencia y utilidad,
sobre todo para personas con parálisis, lo que conduciría
a una mayor integración de estas personas en las actividades sociales.
Rafael Ruiz Rubio está realizando el Proyecto Fin de Carrera en Ingeniería Técnica de Informática de Sistemas en la Universidad de Málaga