Revegetación con especies vegetales micropropagadas

 Carlos López Encina y Elvira Simón Pérez

 La revegetación consiste en una práctica ecológico-forestal, que consiste en devolver el equilibrio o restaurar la cubierta vegetal de una zona donde estas formaciones vegetales están degradadas o alteradas, en todos o alguno de los componentes.
Para la realización correcta de una revegetación, es necesario realizar una serie de pasos previos: Empezando por una revisión histórica (herbarios y bibliografía) y un inventario de las series y especies de la zona objeto del trabajo, además de considerar otros aspectos tales como: una correcta clasificación botánica de la especie o especies objeto del trabajo, las características edafológicas del área de plantación, la climatología de la región, las series de vegetacion con las que se relacionan las especies implicadas, su distribución general, su ecología, fenología y épocas de plantación, la potencialidad y áreas de introducción de las distintas especies y los factores bióticos asociados.
Este tipo de actuaciones conservacionistas vienen de antiguo en España, así ya Carlos I allá por 1518 en Zaragoza, promulgó la famosa «Pragmática para que se planten montes y arboledas y se haga ordenanza para conservar los montes viejos y nuevos», en la que textualmente se dice: «.. q en la parte dode oviere mejor disposicio, se pongan y plante luego montes de enzinas y robles y pinares...».
En las formaciones vegetales existen en un equilibrio dinámico una serie de niveles o pisos, que se establecen de forma más o menos artificial pero bastante gráfica, entre los cuales se establecen relaciones de competencia y sucesión, en suma una situación cuyo estado de máximo desarrollo se conoce como climax, tales son los: estratos arbóreo, matorral (garriga mediterránea: aromáticas (tomillo, romero, espliego ...), herbáceo, estrato húmico (microorganismos: bacterias, hongos, algas, microfauna, organismos parásitos y saprófitos,..).
La revegetación se dirige a las especies que se encuentran en conjunto asociadas a las diversas formaciones vegetales que existen, tanto a las especies arbóreas, leñosas, herbáceas y sin olvidar a las importantísimas plantas no vasculares: hongos, helechos..., ni tampoco la microfauna, microflora y microorganismos que asociados al humus componen la zona fértil del suelo.
El cultivo de tejidos vegetales se ha aplicado con profusión, para la obtención de cantidades masivas de plantas (clonación), sobre todo al estrato «más noble» y visible: el arbóreo, sobre el que además existen grandes intereses económicos e industriales; en otras ocasiones se ha recurrido a estas técnicas para solventar problemas de germinación de semillas recalcitrantes, (Ej. Cereus peruvianus) que impedían la reproducción natural de algunas especies, e incluso in extremis para evitar la extinción de determinadas especies muy afectadas por la degradación de su habitat (Martínez-Vázquez y Rubluo, 1989) o por sobreexplotación, o en el caso de plantas endémicas y de distribución restringida, o con una tasa de expansión territorial muy reducida (ej. Satureja sp., Mammillaria sp.).
Los métodos in vitro consisten en la puesta a punto de técnicas de cultivo que permitan la obtención de un elevado número de plantas de buena calidad y para ello se siguen estrategias muy variadas; clonación, embriogénesis somática, organogénesis adventicia, fertilización in vitro, etc. (Deberg y Read, 1991; Merkle et al., 1990; , Flick et al., 1983) y posteriormente se procede a la preparación de la vitroplántula para pasarla a su medio ambiente natural, que habrá sido determinado en los estudios multidisciplinares sociobotánicos-edafológicos-ecológicos previos; asi en esta fase llamada de aclimatación, se va a endurecer a la plántula capacitándola para enfrentarse a un medioambiente natural. Tras la plantación y para que la reintroducción de cualquier especie sea un éxito es necesario aplicar una serie de medidas acompañantes, como cuidados fitosanitarios, protección frente a agentes externos hostiles, bióticos y abióticos, que permitan a los individuos de las nuevas plantaciones implantadas asentarse y prosperar poco a poco por sus propios medios, hasta integrarse establemente en su hábitat natural.

 
Carlos López Encina es Colaborador Científico del CSIC, Estación Experimental de La Mayora. Elvira Simón Pérez es Contratada del CIFA. Cortijo de la Cruz.