Péptidos troyanos

Ramón Muñoz-Chápuli

 Conseguir que una molécula determinada entre en una célula no es tarea fácil en muchas ocasiones. Y sin embargo, la transferencia de sustancias al interior celular, citoplasma o núcleo, nos proporciona una herramienta básica para estudiar el funcionamiento celular, para bloquear la traducción de un determinado RNA mensajero o para marcar células y poderlas rastrear a lo largo de procesos de migración o diferenciación. Eso sin olvidar el potencial terapéutico de estas técnicas.
El problema fundamental es el de conseguir que nuestra molécula atraviese la membrana citoplasmática, especialmente cuando estamos trabajando con compuestos hidrofílicos. Soluciones radicales son la inyección directa o la electroporación, pero se trata de técnicas relativamente complejas y con limitaciones cuando se tienen que aplicar in vivo. Por este motivo se ha desarrollado un enfoque original, basado en las inesperadas propiedades de los péptidos denominados "penetratinas" o péptidos troyanos [Derossi et al., Trends in Cell Biology 8:84-87 (1998)]. El origen de dichos péptidos es sorprendente. Su descubrimiento arranca de la observación, hecha a principios de los 90, de que el homeodominio de Antennapedia, un factor de transcripción de Drosophila, entra dentro de las células cuando se adicional al medio de cultivo. Pronto se comprobó que el mecanismo de entrada debía ser diferente de la simple endocitosis, ya que el péptido podía ser recuperado del interior de las células sin haber sufrido degradación. Recordemos que el homeodominio es una región muy conservada, de unos 60 aminoácidos, presente en los factores de transcripción codificados por los genes homeobox. Los homeodominios son precisamente las regiones de estos factores de transcripción que interaccionan con el DNA.
El homeodominio de Antennapedia esta formado por tres alfa-hélices. Pues bien, los investigadores que descubrieron esta insólita propiedad, comprobaron que la tercera hélice, comprendida entre las posiciones 43 y 58, era esencial para la capacidad penetradora del homeodominio. De hecho, bastaba con sustituir un triptófano y una fenilalanina en las posiciones 48 y 49 para que el homeodominio no entrara en las células. La tercera hélice no sólo se manifestó como necesaria, sino también como suficiente. Un oligopéptido sintético de 16 residuos (Figura 1) con la secuencia de la tercera hélice, fue denominado penetratina-1 [Derossi et al., J. Biol. Chem. 269:10444-10450 (1994)]. Este péptido tiene las mismas propiedades que el homeodominio de Antennapedia, entra rápidamente dentro de cualquier tipo de célula, alcanza el núcleo celular y puede ser recuperado sin degradación. La penetratina-1 dio lugar a toda una serie de péptidos sintéticos que compartían sus propiedades, péptidos generados, por ejemplo, invirtiendo la secuencia, utilizando d-aminoácidos en lugar de l-aminoácidos o sustituyendo determinados residuos.
 
Arg-Gln-Ile-Lys-Ile-Trp-Phe-Gln-Asn-Arg-Arg-Met-Lys-Trp-Lys-Lys
 
Figura 1.- Penetratina-1: secuencia de la tercera hélice del homeodominio de Antennapedia (residuos 43-58). Los dos residuos subrayados son esenciales para la penetración del péptido. 
 

    ¿Cuál es el mecanismo de penetración de estos péptidos? No está bien establecido, pero se piensa que los péptidos, ricos en aminoácidos cargados positivamente, interaccionan con fosfolípidos o glúcidos con carga negativa situados en la parte externa de la membrana. Esto llevaría a una desestabilización de la bicapa lipídica y a la formación de una micela invertida (esto es, una vesícula hidrofílica en su cara interna e hidrofóbica en su superficie externa) que atravesaría la membrana arrastrando el péptido al interior celular. Lo que no se sabe es si las propiedades de la tercera hélice de Antennapedia y otros homeodominios son aplicadas de forma natural para alguna función determinada.
Los péptidos troyanos pueden ser utilizados para transportar oligopéptidos u oligonucleótidos al interior celular. La carga puede unirse al azufre de una cisteína presente en la región comprendida entre la segunda y la tercera hélice de Antennapedia. El puente disulfuro del complejo así formado se rompe en el citoplasma liberando la "mercancía". Otra interesante posibilidad es la de producir proteínas de fusión expresando el péptido que se desea introducir unido al extremo C-terminal del péptido troyano. Con estas dos combinaciones se han conseguido introducir oligonucleótidos de 55 bases y péptidos de hasta 100 aminoácidos.
Las aplicaciones para la investigación básica y aplicada pueden ser muy importantes. Se pueden utilizar oligonucleótidos antisentido para inactivar RNA mensajero y bloquear la traducción de una proteína concreta. Se pueden introducir en las células péptidos bioactivos. Y, por supuesto, si es posible comprender los mecanismos precisos de internalización, se pueden diseñar vías de penetración celular de moléculas con interés terapéutico, con las importantes aplicaciones clínicas que esto supondría.

Ramón Muñoz-Chápuli es Catedrático de Biología Animal en la Universidad de Málaga