La interacción tomate-Cladosporium fulvum : Un modelo experimental para el estudio de interacciones patógeno-planta (I)

 Alejandro Pérez García

Cladosporium fulvum (Cooke, sin. Fulvia fulva) es el agente etiológico responsable de la cladosporiosis del tomate (Lycopersicon esculentum Mill.), una enfermedad que presenta una sintomatología en hojas caracterizada por la aparición de manchas amarillas en el haz y marrones en el envés en correspondencia con las amarillas del haz. En ataques graves gran parte de la superficie foliar queda inutilizada para realizar la fotosíntesis, lo que se traduce en un descenso en el rendimiento y la calidad del fruto. C. fulvum normalmente ataca a cultivos bajo plástico pero su control es simple, ya que es sensible a los fungicidas de uso más común y la mayoría de las variedades de tomate cultivadas disponen de genes de resistencia introducidos a partir de especies salvajes resistentes del género Lycopersicon mediante programas clásicos de mejora. Por lo tanto, desde un punto de vista económico C. fulvum no es un problema importante. No obstante, desde un punto de vista puramente científico C. fulvum sí que es importante, ya que el estudio de su interacción con tomate está permitiendo desvelar las bases moleculares de los mecanismos de resistencia de las plantas frente a patógenos.
Lo que hace interesante a la interacción Cladosporium-tomate como sistema modelo para el estudio de interacciones hongo-planta es el hecho de que C. fulvum sea un patógeno biotrófico, es decir, que no provoque la lisis de las células del hospedador. Su ciclo biológico comienza con la llegada de una espora a una hoja. Si la humedad relativa es elevada, la espora germinará y se desarrollará una hifa delgada denominada hifa primaria que crece sobre la superficie de la hoja. La penetración en el hospedador se produce a través de los estomas, muy abundantes en el envés, y ocurre al azar. Una vez en el interior de la hoja esta hifa engrosará su diámetro y se formarán hifas secundarias que colonizarán extensivamente los espacios intercelulares del parénquima esponjoso del mesófilo. Dos semanas más tarde a través de los estomas emergerán los conidióforos, a partir de los cuales se dispersarán las esporas cerrándose el ciclo. Aunque las células del hospedador no parecen sufrir cambios estructurales significativos, su degeneración es aparente cuando la esporulación se hace extensiva. Al no provocar necrosis de los tejidos, el aislamiento de fluído intercelular en estadíos no terminales de la enfermedad ha permitido la purificación de moléculas implicadas en el diálogo molecular entre patógeno y hospedador. Como hemos mencionado, se conocen genotipos de tomate resistentes; en estos casos, tan pronto con la hifa primaria entra en contacto con las células del mesófilo se inducen las defensas del hospedador, cuyo más claro ejemplo es la respuesta de hipersensibilidad (HR), que se manifiesta por el colapso de las células del mesófilo adyacentes a la hifa primaria que también se colapsa, frenándose el desarrollo del hongo.
Los primeros estudios sobre la interacción Cladosporium-tomate se remontan a mediados de los años 70 con estudios estructurales a microscopía óptica y electrónica de barrido. Durante los años 80 se caracterizaron moléculas presentes en el fluído intercelular de interacciones compatibles (cuando hay desarrollo del hongo). En este sentido, se describió la acumulación de fitoalexinas (fenilpropanoides con actividad antimicrobiana) y de PRs (proteínas relacionadas con la patogénesis) algunas también con actividad antimicrobiana como glucanasas y quitinasas, como parte de los mecanismos defensivos de la planta, así como el aislamiento y purificación de proteínas extracelulares secretadas por el hongo. Entre estas últimas destacan los elícitors AVR9 y AVR4, péptidos muy abundantes en el fluído intercelular que cuando son inyectados en hojas disparan la HR en plantas de tomate portadoras de los genes de resistencia complementarios Cf-9 y Cf-4, respectivamente.
En la última década se ha profundizado en la biología molecular de la intreracción. A partir de secuencias aminoacídicas parciales de los péptidos AVR9 y AVR4 se diseñaron oligonucleótidos degenerados que permitió el aislamiento de los genes de avirulencia (que inducen HR) correspondientes, Avr9 (el primer gen de avirulencia de origen fúngico clonado) [Van Kan et al, Mol. Plant-Microbe Interact. 4:52-59 (1991)] y Avr4. La introdución de estos genes en cepas de C. fulvum carentes de los mismos transfirió a su vez la capacidad de inducir avirulencia en los genotipos de tomate correspondientes, confirmándose así el modelo gen-a-gen para estas combinaciones de genes de avirulencia/genes de resistencia. Aparte de este carácter negativo para el hongo, la avirulencia, la actividad biológica de ambos péptidos para C. fulvum se desconoce. No obstante, la estructura tridimensional de AVR9 ha revelado una gran similitud con inhibidores de proteasas [Vervoort et al, FEBS Lett. 404: 153-158 (1997)], pero tal actividad no ha podido ser demostrada. Un aspecto a destacar es la manera con que cepas de C. fulvum han conseguido escapar de la resistencia mediada por el gen de resistencia Cf-4. Simplemente mutaciones puntuales en el gen Avr4 son capaces de crear alelos "virulentos" del gen [Joosten et al, Nature 367: 384-387 (1994); Joosten et al, Plant Cell 9: 1-13 (1997)]. La ausencia de AVR4, sin embargo, no parece afectar a la virulencia del hongo, al igual que ocurre con AVR9, ya que tanto la disrupción génica de Avr9 como la existencia de cepas naturales de C. fulvum carentes del mismo permite la colonización del hospedador sin una apreciable disminución en virulencia.
Hay otras proteínas extracelulares de C. fulvum que son indispensables para la virulencia del hongo. Este es el caso de las proteínas ECP1 y ECP2. Aunque sus actividades biológicas se desconocen, la disrupción de ambos genes causó una severa reducción de la virulencia de C. fulvum [Laugé et al, Mol. Plant-Microbe Interact. 10: 725-734 (1997)]. Sobre la base de que estas proteínas eran factores de virulencia esenciales para el hongo, se postuló que tales proteínas podrían ser a su vez elícitors y que deberían existir genotipos de tomate capaces de reconocer ambas proteínas y responder con HR, y por lo tanto, tales plantas deberían ser portadoras de genes de resistencia potencialmente más duraderos. Para identificar tales genotipos se utilizó el vector de expresión PVX (virus X de la patata) ya que este virus tiene la capacidad de replicarse en varias especies de solanáceas. La idea era que un derivado del virus portando un cDNA codificante para un posible elícitor permitiría una síntesis masiva de tal proteína en el hospedador que se traduciría en HR si el hospedador es portador del gen de resistencia complementario. El cDNA de Ecp2 se insertó en el genoma de PVX y se inocularon diferentes líneas de tomate originadas en antiguos programas de mejora de la resistencia de tomate frente a C. fulvum. Cuatro plantas derivadas de un mismo ancestro de L. pimpinellifolium mostraron necrosis (HR). El análisis genético de la descendencia demostró que el reconocimiento de ECP2 estaba basado en la presencia de un único gen dominante designado Cf-ECP2 [Laugé et al, Proc. Natl. Acad. Sci. USA 95: 9014-9018 (1998)]. Todas las cepas de C. fulvum analizadas hasta la fecha son avirulentas sobre estas plantas. La introducción de Cf-ECP2 en cultivares de tomate comerciales demostrará si este gen confiere una protección duradera frente a C. fulvum. Idéntica aproximación experimental se siguió para ECP1 y para otras tres proteínas extracelulares de C. fulvum: ECP3, ECP4 y ECP5. En todos los casos se identificaron plantas de L. pimpinellifolium que mostraron HR. En resumen, para todas las proteínas extracelulares de C. fulvum analizadas hasta la fecha existen genotipos de Lycopersicon capaces de responder específicamente con HR, o lo que es lo mismo, las proteínas secretadas por C. fulvum parecen ser "antigénicas" para la población de Lycopersicon [Joosten y De Wit, Annu. Rev. Phytopathol. 37: 335-367 (1999)]. En próximos números de Encuentros en la Biología comentaremos el análisis molecular de los genes de resistencia de tomate frente a C. fulvum y la posible explotación conjunta de genes de avirulencia y de resistencia para el diseño de plantas transgénicas resistentes a enfermedades de origen microbiano.
 

Alejandro Pérez García es Ayudante en el Departamento de Microbiología de la Universidad de Málaga