Una investigación demuestra el papel clave de la universidad en la prevención de la conducta suicida
1
/
1
Revela la importancia de las personas referentes y la necesidad de darles mayor visibilidad, así como de reforzar el trabajo en red
Categoría: Investigación, portada
Hoy, 10 de septiembre, se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. La Universidad de Málaga, como cada año, se suma a esta efeméride proclamada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para concienciar sobre la prevención de este problema de salud pública, reducir el estigma y fomentar la acción a través de redes de apoyo y la detección temprana de señales de malestar.
A través de su Plan de Prevención de la Conducta Suicida, que ya suma dos ediciones y que la convierte en la primera institución académica en poner en marcha una iniciativa de este tipo, la UMA busca implementar estrategias y acciones con el objetivo de reducir la prevalencia de la conducta suicida en el ámbito universitario.
Así, esta mañana se ha unido al acto conmemorativo organizado por la Mesa Técnica para la Prevención del Suicidio del Ayuntamiento, que ha tenido lugar en la Plaza de la Constitución de la ciudad, reuniendo a representantes de todas las instituciones, asociaciones y colectivos con el firme propósito de “transformar el dolor en esperanza y el silencio en acción”.
En el mismo se ha leído un manifiesto, y por parte de la Universidad de Málaga han asistido la vicerrectora de Igualdad y Política Social, María José Berlanga, y la catedrática de Psicología Berta Moreno‑Küstner.

Papel clave de las universidades
En este sentido, un estudio reciente ha puesto de manifiesto el papel clave de las universidades en la prevención de la conducta suicida. Se trata del Trabajo Fin de Master de la estudiante Thalía Postigo López, del Máster en Estudios Avanzados en Trabajo Social, que, a partir de una metodología cualitativa, se ha acercado a las experiencias, percepciones y opiniones que están implicadas en la prevención dentro de la UMA.
Los resultados revelan que esta prevención no depende únicamente de recursos especializados ni de protocolos dentro de este ámbito, a pesar de destacar su enorme importancia, sino que se enfatiza como factores protectores el apoyo social, el apoyo entre iguales, el sentido de pertenencia, la resiliencia y la presencia de un profesorado cercano, subrayando que estos son acumulativos e interdependientes.
Asimismo, se pone de relieve la necesidad de potenciar y dar mayor visibilidad a estos recursos disponibles, “y para ello debemos conseguir que todos los miembros de la universidad los conozcan y sepan acudir a ellos cuando los necesiten”.
Personas referentes y trabajo en red
En este sentido, el estudio señala que la universidad ya cuenta con personas y herramientas que puedan desarrollar un papel preventivo antes de que aparezca la crisis. Se trata de las ‘personas referentes’, “que tienen capacidad para detectar, escuchar, orientar y derivar”.
Postigo apunta a que, actualmente, su papel no está plenamente consolidado. “Hay problemas de formación, visibilidad y conocimiento de sus funciones, tanto por parte del alumnado como de los propios referentes. Hay que seguir trabajando para que sean conocidos, accesibles y cercanos”, aclara.
La autora también pone énfasis en la necesidad de mejorar la comunicación, reforzar la formación y trabajar en red. “La prevención debe formar parte del día a día de la propia universidad para que la conducta suicida se aborde antes de que aparezca el momento de la crisis”, concluye.
Porque tal y como afirma esta estudiante de la UMA en su trabajo, “un suicidio no es culpa de nadie, pero sí responsabilidad de todos”.

Thalía Postigo López, del Máster en Estudios Avanzados en Trabajo Social de la UMA, es la autora de este estudio
La UMA ante la conducta suicida: estrategias y acción
La Universidad de Málaga fue la primera institución académica en poner en marcha un Plan de Prevención de la Conducta Suicida, en el año 2021. Dicho plan, fruto de una iniciativa surgida de la Facultad de Psicología y Logopedia, está coordinado por la catedrática del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico Berta Moreno Küstner, y su misión principal es implementar estrategias y acciones con el objetivo de reducir la prevalencia de la conducta suicida en el ámbito universitario.
Reforzar la formación sobre el suicidio en los programas docentes y dar a conocer de forma activa las pautas de actuación ante el riesgo de conducta suicida en el colectivo universitario son otros de sus objetivos.
Impulsado por el Vicerrectorado de Igualdad y Política Social, la UMA presentó el pasado año su segundo Plan, consolidando, así, una trayectoria marcada por la atención a esta problemática en el ámbito académico. La institución subraya que la prevención del suicidio no puede limitarse al plano clínico, sino que debe abordarse desde una perspectiva social y comunitaria.
Esta segundo proyecto pone el foco en la construcción de entornos protectores y en la reducción de factores de riesgo mediante la promoción de lazos sociales y actividades que fortalezcan la vida comunitaria. Además de atender a quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad, se busca prevenir el aislamiento y generar redes de apoyo sólidas, fomentando la cohesión y el sentido de pertenencia. La estrategia también incluye acciones para sensibilizar, combatir el estigma y garantizar la igualdad, con el objetivo de crear un espacio seguro, diverso y humano. Con esta iniciativa, la Universidad de Málaga reafirma su papel pionero en la promoción del bienestar emocional y la prevención del suicidio en el entorno universitario.
Lejos de considerarse una enfermedad, el suicidio es entendido como una manifestación de sufrimiento emocional que puede surgir en diferentes contextos, incluso sin señales previas. Ante una sociedad cada vez más competitiva y fragmentada, la UMA apuesta por ser una universidad inclusiva y solidaria, donde cada persona encuentre espacios de escucha, respeto y acompañamiento.
Estudio de la prevalencia y factores asociados
Destaca también la participación de la UMA en el estudio nacional PROSIA-U -Prevención del Riesgo de Suicidio en la Población Universitaria- cuyo objetivo es conocer la prevalencia de la conducta suicida entre el alumnado superior y analizar los factores asociados a este fenómeno.
Coordinada por el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, en esta investigación se han encuestado a más de 2.000 estudiantes de todo el país. En Málaga, el proyecto ha sido liderado por la catedrática de Psicología Berta Moreno‑Küstner, junto a la profesora Ana Cristina Ruiz, ambas responsables de distintas actuaciones vinculadas a la prevención de la conducta suicida en el ámbito universitario y autoras tanto del primer como del segundo Plan de Prevención de la Conducta Suicida de la institución.
La importancia de la sensibilización
En este contexto, cobra vital importancia dar visibilidad y sensibilizar a la ciudadanía sobre esta realidad, así como dar difusión de los recursos asociativos con los que cuenta la ciudad para ayudar tanto a las personas con conductas suicidas o autolíticas como a las personas de su entorno. Además de la línea telefónica 024 de atención a la conducta suicida impulsada por el Ministerio de Sanidad (gratuita, confidencial y disponible las 24 horas del día durante los 365 días del año), a través de las entidades que conforman la Agrupación de Desarrollo, Málaga cuenta con otros muchos recursos.



