Asientos en grada, zonas de esparcimiento, senderos en sombra, puntos de comunicación o interrelación y mesas para comer al aire libre son algunos de los elementos que componen la primera ‘Isla y Senda Verde’ de la Universidad de Málaga, inaugurada el pasado 29 de octubre, en el entorno de las facultades de Ciencias de la Comunicación y Turismo, entre la cafetería y el Aulario Isabel de Oyarzábal.

 

Se trata de un nuevo espacio diseñado por personal de la UMA –estudiantes, profesores y trabajadores-, lo que le otorga un valor añadido a este proyecto auspiciado por el Vicerrectorado de Smart-Campus, según ha aseguró el rector, José Ángel Narváez, en un acto de apertura oficial al que ha asistido el personal de este servicio –encabezado por su vicerrectora, Raquel Barco-, miembros del equipo de gobierno de la Universidad, de los centros en los que se ubica esta iniciativa y, sobre todo, de estudiantes, que han sido los primeros que han disfrutado de las ventajas que aporta.

Minutos después de ponerse en funcionamiento la isla verde, ya ocupaban los espacios comunes, haciendo uso del equipamiento dispuesto a lo largo de 2.500 metros cuadrados, en los que se han invertido 283.000 euros.

El proyecto de desarrollo de ‘Islas y Sendas Verdes’ es una de las acciones incluidas en el Plan Propio de Smart-Campus, que prevé crear áreas de esparcimiento en las proximidades de los diversos centros del campus de Teatinos con el objetivo de proporcionar estancias que den solución a sus carencias espaciales.

Hecho por estudiantes
Los trabajos comenzaron hace dos años, según ha relatado Raquel Barco, con unas primeras reuniones en las que participaron estudiantes de Diseño Industrial, Arquitectura y Ciencias. Los requisitos no eran otros que posibilitar la creación de espacios sostenibles, dinámicos, accesibles y tecnológicos, en los que primara la vegetación. Otra de las líneas de actuación establecía la necesidad de aportar soluciones sistematizables a nivel de diseño de mobiliario y materiales, ya que debían ser reutilizados y reutilizables a la vez.

Tras múltiples reuniones en el espacio de ‘coworking’ del Rayo Verde, finalmente se eligió la propuesta ganadora, que hoy se ha hecho realidad en este espacio de la Facultad de Ciencias de la Comunicación y la Facultad de Turismo. Este proyecto ha sido el primero, pero ya se está trabajando en zonas similares en Filosofía y Letras, las ETSI de Informática y Telecomunicación, la Residencia Universitaria y la Biblioteca General, con la participación de alumnos y docentes de otras titulaciones de la UMA.

En proyecto también están las islas verdes de Medicina, Ciencias de la Salud, Ciencias de la Educación y Psicología y Pedagogía y la Escuela de Ingenierías Industriales. El objetivo es que todos los centros de la UMA cuenten con sendas verdes diseñadas desde dentro, con la participación activa de toda la comunidad universitaria.

En palabras del rector, “hoy hemos inaugurado un modelo de universidad que cuenta con la colaboración de todos. Lo han ideado los estudiantes, que son el futuro de nuestra institución; lo disfrutarán ellos y lo dejarán para futuras promociones”.

 
En este sentido, cabe destacar que el diseño físico de estas islas es la consecuencia de un proceso pedagógico multidisciplinar y cooperativo, que favorece el desarrollo de proyectos colectivos en favor del confort de la comunidad universitaria.

En las imágenes siguientes se aprecia el antes y el después de un espacio concreto de la zona

  

  

UVI-lisco
Así, la isla verde de las facultades de Ciencias de la Comunicación y Turismo incluye un proyecto denominado ‘UVI-lisco’, elaborado por el Laboratorio de Fotobiología Dermatológica del Centro de Investigaciones Médico Sanitarias de la UMA (CIMES). Se trata de una niciativa innovadora que determina cuándo es necesario usar las diferentes medidas de protección solar en función de la sombra. En la nueva zona, se materializa en una colorida diana dispuesta en el suelo, a la entrada de la isla, a modo de reloj solar.

El indicador ofrece datos a partir de la distancia de la sombra, según la altura de un objeto que la proyecta sobre una superficie que va graduada a intervalos fijos de unidades del índice ultravioleta (UVI), y que cada día determina la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Según sus creadores, lo que se ha hecho es redescubrir el reloj solar y aprovechar uno de los usos de los obeliscos de la antigüedad. El principio es bien sencillo: utilizar un elemento que sirva para proyectar la sombra y otro, que  mida la distancia de sombra proyectada, que varía a lo largo del ciclo diario del sol, al igual que el índice ultravioleta (UVI).

Los profesores Enrique Herrera y José Aguilera han explicado de forma muy gráfica el funcionamiento de este proyecto, que cuenta con una patente de la UMA y dos premios nacionales y que está encaminado a unirse a la batalla contra el cáncer de piel. 

El proyecto de Isla y Senda Verde inaugurado el día 30/10/2019 se ha llevado a cabo por la empresa CFVC Construcciones.