Los días 9-11 de abril de 2026, en Asunción (Paraguay), se celebró el 1er Congreso Iberoamericano sobre Educación Inclusiva como Movimiento Social, un encuentro participativo que trabajó con actores clave de la ciudadanía –contando con estudiantes, familias, profesionales, investigadores/as y tomadores de decisiones políticas– de toda la región. El encuentro fue un catalizador en el que se compartió el trabajo desarrollando en diferentes países –Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, España, Paraguay, Perú y Uruguay–, a través de workshops en los que la ciudadanía realizó una evaluación participativa del estado de la educación inclusiva en su nación, con la idea de proyectar acciones para avanzar la agenda. En ellos, las experiencias de la ciudadanía y el diálogo horizontal se pusieron en el primer plano.

Estos encuentros participativos nacionales desarrollaron una reflexión cualitativa y colectiva sobre experiencias y emociones, sobre conflictos y deseos, y sobre posibles transformaciones en relación con la educación inclusiva. En ellos, los testimonios de la gente se convierten en formas de saber y de resistencia, sobre todo cuando se hacen colectivos. El equipo de investigación de la Universidad de Málaga, liderado por los investigadores Ignacio Calderón Almendros y Mª Teresa Rascón Gómez, se encargó de desarrollar una formación metodológica necesaria para las jornadas nacionales, consistentes en un día de asambleas y talleres para un grupo variado de gente. Esos diagnósticos participativos iniciarían el primer ciclo de una Investigación Acción Participativa en cada país, que toma forma en el Congreso de Paraguay, al generar una hoja de ruta para una acción común en Iberoamérica.

Todo ello ha culminado en el Congreso, que fue convocado y organizado por la Universidad de Málaga, el Movimiento IÓN de Paraguay y el Movimiento Quererla es Crearla, con el apoyo de UNESCO. Esta cita, además contó con la participación de otros Movimientos sociales de la región, constituyendo un extraordinario espacio de construcción colectiva de conocimiento emocionado y de unión de voluntades en torno a una educación sin exclusiones.

 

En él se puso de manifiesto la necesidad de que la sociedad en su conjunto tome la iniciativa para promover una educación inclusiva que, pese a ser un imperativo legal, sigue estando muy distante de las realidades educativas y las prácticas pedagógicas de las escuelas, a ambos lados del océano. Las realidades sociales, políticas, culturales y económicas de quienes se dieron cita en el Congreso distan mucho entre sí, pero comparten grandes nodos que aglutinan problemas, preocupaciones, análisis y propuestas que son comunes, y que tienen que ver con dinámicas globales en relación con la comprensión y valoración de las diferencias. 

El Congreso ha sido un lugar de encuentro en el que personas y movimientos sociales de tantos países se han reconocido, en el que se han compartido experiencias, análisis y deseos, en el que se ha iniciado la construcción de un lenguaje común y una experiencia compartida, y en el que inicia un proceso de acción internacional basada en ciencia ciudadana.

Se puede encontrar una amplia información sobre “Quererla es Crearla” en el sitio web www.creemoseducacioninclusiva.com. En él se puede apreciar la profundidad, el rigor y el valor democrático de la tarea realizada. Todo ello cobra un particular valor hoy. En un momento en que la diversidad y la inclusión son una diana de los movimientos más reaccionarios a través de la desinformación, provocando odio en lugar de encuentro, la educación inclusiva avalada por la ciencia internacional es la más contundente respuesta, cargada de esperanza. En las escuelas aprendemos a valorarnos y a vivir juntos. Un proyecto como este ofrece una clara respuesta a los deseos democráticos de la humanidad.