El avance, que ha sido probado con éxito en las Bardenas Reales (Navarra), promete facilitar la labor de los geólogos espaciales y la planificación de futuras misiones planetarias.

La exploración de Marte y de la Luna requiere de tecnologías punteras que a menudo se ponen a prueba en entornos desérticos y agrestes de nuestro propio planeta. Este es el caso del reciente avance logrado por el equipo del Laboratorio de Robótica Espacial de la UMA, liderado por Carlos Pérez del Pulgar. Los investigadores se desplazaron a las Bardenas Reales para recopilar datos y desarrollar una inteligencia artificial capaz de reconstruir el terreno extraterrestre en 3D utilizando únicamente las imágenes captadas por los vehículos espaciales.

El sistema desarrollado destaca por ser más sencillo y preciso, ya que le basta con procesar una secuencia de imágenes tomadas por los sensores de los rovers a intervalos de entre cinco y diez centímetros. A partir de estas fotografías, el modelo de IA identifica las coincidencias visuales y reconstruye la escena apoyándose en herramientas innovadoras como los "campos de radiancia" y la "dispersión gaussiana". Estas técnicas permiten describir el entorno como un conjunto de pequeñas nubes tridimensionales con propiedades precisas de color, tamaño y transparencia, logrando modelos tan realistas que resulta difícil distinguirlos de las imágenes reales.

Un salto cualitativo frente a las tecnologías actuales 

Este avance supone una mejora significativa respecto a los métodos empleados en la actualidad. Según explica el investigador Carlos Pérez del Pulgar, "los sistemas actuales utilizan cámaras estéreo que imitan la visión humana, pero solo reconstruyen el entorno inmediato del rover, que abarca una porción muy limitada del terreno". En contraposición, el nuevo método de la UMA permite "reconstruir todo el recorrido del vehículo".

Además, el sistema es considerablemente más eficiente. Al incorporar datos de navegación previos sobre la trayectoria del rover, el equipo ha logrado reducir de forma drástica el tiempo que tarda la inteligencia artificial en emparejar las fotografías y construir el modelo inicial.

Desafíos futuros y aplicaciones en la Tierra

A pesar de los prometedores resultados, el equipo señala que el sistema se enfrenta a ciertos retos técnicos, como su alto coste computacional. Al requerir una elevada capacidad de cálculo, el procesamiento de los datos no se puede realizar de forma autónoma a bordo del vehículo espacial, sino que obliga a enviar la información para ser procesada desde la Tierra. Además, todo el proceso depende de que la fase inicial de reconstrucción geométrica sea correcta, ya que si esta falla, el resto del modelo se ve comprometido.

Más allá de su evidente utilidad para la exploración del espacio, la tecnología desarrollada por la universidad malagueña cuenta con un alto potencial de aplicación en nuestro propio planeta. De hecho, el sistema ya se está utilizando con éxito para analizar terrenos terrestres a partir de fotografías tomadas por drones. Este avance consolida a la UMA en la vanguardia tecnológica y nos acerca un paso más hacia un futuro en el que la exploración humana de Marte deje de ser una idea lejana. 

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