Entre preguntas y recuerdos: “Después de Kim” explora la pérdida y la conexión
1
/
1
Por Adriana Rincón Moreno
Categoría: Cultura
La película “Después de Kim”, participante en la sección a concurso del Festival de Málaga, se proyectó el pasado 7 de marzo en el cine Albéniz.
La película narra la historia de Juan y Gloria, una pareja divorciada. Tras años sin tener una relación cercana, tienen que reencontrarse cuando reciben la noticia de que su hija ha fallecido en España. Al viajar desde Buenos Aires, descubren asuntos que no sabían de su hija, que había tenido un hijo y cuyo paradero es incierto. Esta situación hará que permanezcan en el país para averiguar qué ha ocurrido.
En la rueda de prensa posterior intervinieron la directora Ángeles González-Sinde, los protagonistas Adriana Ozores y Darío Grandinetti, el productor Gerardo Herrero y el coproductor Pedro Pastor Angeles.
Los momentos clave fueron la rueda de prensa, en la que la directora, actores y productores pudieron comentar diferentes aspectos de la película. La directora Ángeles González-Sinde explica que la película surge de una novela que publicó en 2019 y que desde el principio imaginó una posible adaptación. El rodaje se realizó completamente en Benidorm, en una sociedad tan peculiar y en un lugar tan particular por su carácter multicultural. La adaptación fue relativamente sencilla porque ella misma era autora y pudo hacer cambios, eliminando las líneas temporales de la novela y dejando a la hija como un personaje ausente conocido a través de su entorno. Los actores Adriana Ozores y Darío Grandinetti destacan que la historia gira en torno al duelo de unos padres tras la muerte de su hija, un proceso marcado por el misterio, la culpa y las distintas maneras de afrontar la pérdida. Además, la película refleja la diversidad cultural de la ciudad donde se desarrolla la historia. Por otro lado, la directora Ángeles González-Sinde explica que quisieron mostrar un Benidorm real, el más tranquilo de los que viven allí y el turístico. Decidieron aprovechar los colores intensos y neón característicos de la ciudad en lugar de cambiarlos en el diseño de producción. También se destaca la importancia del perro, que representa el vínculo que queda con la hija. En la novela era un perro, pero en la película era una perra que se adaptó muy bien al rodaje gracias al adiestrador y el trabajo con Darío Grandinetti.
Durante la película se observa que a medida que avanza la historia, van surgiendo bastantes preguntas sobre la vida de la hija y sobre la relación que mantenía con sus padres. La historia no ofrece respuestas claras, sino que deja al espectador reflexionar de manera abierta. Las preguntas sin respuesta se convierten en parte del propio duelo y reflejan la idea de que incluso dentro de una familia, no llegan a conocer completamente la vida de los demás.







