Mala Bèstia: Cuando el deseo de ser querida se vuelve inquietante
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Por Adriana Rincón Moreno
Categoría: Cultura
Mala bèstia se proyectó el 10 de marzo en el cine Albéniz, dentro de la sección oficial a concurso del Festival de Málaga.
La película narra cómo Atenea crece en un internado junto a otros niños sin familia, resistiéndose a aceptar el paso del tiempo y lo que implica hacerse mayor. La oportunidad de ser acogida por una pareja le ofrece, por primera vez, la idea de pertenecer a un hogar, algo que siempre ha deseado. Sin embargo, cuando el temor a perder ese lugar empieza a apoderarse de ella, aflora una parte más oscura de su personalidad que la empuja a actuar de manera cada vez más inquietante.
Después de la proyección, participaron en la rueda de prensa la directora Bárbara Farré, las actrices María Schwinning e Iria del Río, los productores Jofre Farré y Diego Betancor.
Uno de los momentos clave fue la rueda de prensa, en la que la directora, las actrices y el equipo de producción abordaron y analizaron diversos aspectos de la película. La directora Bárbara Farré comienza contando su emoción por volver a Málaga y explica que la película no parte de una idea que tenía en su cabeza sino de una historia que le llegó para que pudiese tener un viaje interior. Respecto a las preguntas del público, profundiza en la importancia de la atmósfera, incluso por encima de lo narrativo, ya que reunía todos los sentimientos de la protagonista Atena. La atmósfera se fue construyendo de manera progresiva en los ensayos y en el rodaje guiado más por la intuición que por un planteamiento previo completamente definido. También destaca su interés por la ambigüedad, evitando ofrecer respuestas claras para centrarse en las sensaciones y el tránsito emocional. La película explora el paso de la niñez a la edad adulta, con emociones como el deseo, el miedo o la incomodidad, así como el temor a no pertenecer o a quedarse sola. El productor Jofre Farré menciona que el rodaje tuvo lugar en distintos enclaves de las provincias de Barcelona y Girona. María, la protagonista de la película, explica que fue una experiencia muy especial construir el personaje de Atenea junto a la directora, mientras que Iria resalta el enfoque de trabajo basado en la improvisación, en lo simbólico y en lo corporal, alejándose de lo racional. La directora aborda decisiones narrativas como la ausencia de adultos en pantalla, lo cual responde a su interés por representar la autoridad como un sistema más que como figuras concretas. Asimismo, explica que el componente fantástico de la película no se basa en elementos espectaculares, sino en las propias emociones del personaje. También comenta el cambio de título de Grestas a Mala Bèstia buscando una mayor conexión con el mundo interior de la protagonista. Finalmente se reflexiona sobre la relación madre-hija planteada como una construcción ambigua e inquietante.
Lo más destacable de la película es la reflexión que deja sobre lo difícil que es crecer cuando no sientes que perteneces a ningún lugar. Atenea no solo tiene miedo de hacerse mayor, sino de quedarse sola, y cuando por fin aparece la oportunidad de tener un hogar, ese miedo se vuelve aún más fuerte. El deseo de ser querido puede llevar a actuar de formas que ni nosotros mismos entendemos. Al final, el crecer implica enfrentarse a partes de uno mismo que no siempre son bonitas, pero que forman parte de lo que somos.







