Antes de formar parte de esta Escuela, todas fuimos niñas llenas de curiosidad. Niñas que preguntaban por qué, cómo y para qué. Niñas que miraban el mundo con ganas de entenderlo y transformarlo.

Hoy, como mujeres, seguimos haciendo exactamente eso: preguntar, investigar, crear y avanzar.

Nuestro camino demuestra que el talento no tiene género y que la curiosidad, cuando se cuida, puede cambiar el futuro.

En este 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, celebramos no solo lo que somos hoy, sino también a todas las niñas que sueñan con la ciencia, la tecnología y la innovación.

Queremos que encuentren referentes, oportunidades y la confianza necesaria para saber que la ciencia también es su lugar. Porque cada mujer científica fue antes una niña que se atrevió a preguntar. Y porque apoyar a las niñas en la ciencia es construir un futuro mejor.