Un Perchelero del Renacimiento que nos cambió la vida
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Hay personas que tienen esa capacidad, esa luz: entran en tu vida y la cambian, sin proponérselo, porque sí y Pepe Beltrán (D. José Bernardo Beltrán Ramos), Pepe, lo hizo con los que le conocimos de cerca.
Categoría: portada
Sólo diez años han pasado (¡qué poco tiempo! maldita sea) desde que al Área de Mecánica de Medios Continuos y Teoría de Estructuras le tocó el premio gordo de la lotería. Diez años en los que hemos podido disfrutar de alguien tan genial como Pepe que, en un par de meses ya era una pieza esencial de la maquinaria en la que él mismo convirtió el taller nº 28 de nuestra Escuela.
Antes de su llegada, ese taller era un sitio en el que se hacía lo que se podía. Desde su llegada, ese taller era un sitio en el que se podía hacer cualquier cosa, así cambió nuestras vidas. Siempre dispuesto a ayudar, siempre aportando ideas. Si había que venir por la tarde a ayudar, Pepe era el primero en llegar y el que apagaba la luz al salir, nunca un "no" por respuesta.
Donde otros veían un trasto roto, algo desechable, Pepe veía algo reutilizable, veía su potencial, lo recogía, lo cuidaba (casi lo mimaba) y, et voilà, ese artefacto revivía en el Taller nº 28.
Cuántas cosas hemos podido hacer con esas cosas recicladas por él. "-¿Esto se puede tirar o vale para algo? -Eso pregúntaselo a Pepe". ¡Cuántas veces habremos pronunciado estas palabras en ese taller! Por supuesto que no, no se podía tirar, siempre valía para algo. Ahora ese taller está lleno de cosas útiles, rescatadas por él, y aunque en ese taller falta la pieza fundamental, Pepe ya no está, queda un poco de él, de su planteamiento vital, en cada una de esas cosas.
No había nadie que negase un favor a Pepe por una razón muy simple: no había nadie a quien Pepe no hubiera hecho multitud de favores, nadie. Nunca una mala palabra, nunca un mal gesto, siempre amigo de sus amigos y con una generosa sonrisa en la cara, tanto más generosa cuanto mayor era el problema.

Cuantos agradecimientos de alumnos en sus memorias de TFG, TFM y Tesis. Cuántos alumnos alcanzaron sus sueños gracias a Pepe y cuántos de nosotros conseguimos mejorar nuestro trabajo gracias a él.
Lo mismo arreglaba una máquina, que te explicaba cómo funcionaba un sextante, que hacía una visita guiada a Málaga especialmente dedicada al Departamento.
Físico, químico, electricista, electrónico, fontanero, mecánico, pero también historiador, geógrafo, marino, músico verdial, autodidacta, ¡espetero por supuesto! y siempre, siempre, amigo.
En definitiva, un verdadero hombre del Renacimiento, pero eso sí, del Perchel.
La frase que mejor definiría lo que Pepe supuso para los que le conocimos sería, sin lugar a dudas, que "Pepe nos cambió la vida."
Allá donde estés ahora, queremos imaginarte ayudando a alguien, haciendo amigos continuamente y ¿por qué no? arreglando algún trasto por el que nadie daría un céntimo. Con una de esas camisetas ingeniosas que llevabas, como esa de una universidad famosa, Stanford quizá... Alguien le preguntó al verla ¿Has estado en Stanford? a lo que Pepe respondió "No, he estado en Primark" ese era Pepe.



