La Universidad de Málaga tendrá un supersecuenciador, el primero de Andalucía, que permitirá estudiar el genoma humano completamente, con el que se dará servicio a los investigadores de esta institución, aunque también estará abierto a ser utilizado por entidades como el Servicio Andaluz de Salud (SAS). 

Este secuenciador se instalará en los Servicios Centrales de Apoyo a la Investigación de la universidad malagueña, que se ubican en el campus de Teatinos y que este año celebran su 30 aniversario.

El SCAI con el apoyo científico del investigador del Departamento de Biología Molecular y Bioquímica Armando Reyes Palomares elaboraron un proyecto que fue financiado para la adquisición de este equipamiento, que constituirá el núcleo de una nueva plataforma multiómica (herramienta tecnológica avanzada) y cuyo asesor científico será el propio Reyes Palomares.

Esta nueva tecnología va a poner a Andalucía "en el mapa de la secuenciación", según explica el director de Infraestructuras de Apoyo a la Investigación y Divulgación Científica y doctor en Química, Pedro Cañada. El secuenciador va a dar servicio a los investigadores de la UMA, pero, sabedores de que "la investigación biomédica es hoy muy importante", están abiertos a que lo puedan utilizar otras entidades como el SAS, IBIMA Plataforma Bionand, el Centro de Investigaciones Médico Sanitarias (CIMES) o el Centro de Investigación y Terapias Avanzadas del Cáncer (CITAC), entre otras.

Su adquisición "pone al alcance de los investigadores los medios para tener una visión integral de lo que está ocurriendo en un organismo vivo" y obtener información sobre las particularidades de cada individuo, afirma Cañada.

La infraestructura se ha logrado en la convocatoria correspondiente al año 2024 del procedimiento para la concesión de ayudas para la adquisición de equipamiento científico-técnico, correspondientes al Subprograma Estatal de Infraestructuras y Equipamiento Científico-Técnico del Programa Estatal para Impulsar la Investigación Científico-Técnica y su Transferencia, en el marco del Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación 2021-2023. En total,  de la misma, la UMA ha logrado una inyección económica de 10 millones de euros. El nuevo equipamiento tiene un valor de 1,5 millones euros.


El director de Infraestructuras de Apoyo a la Investigación y Divulgación Científica, Pedro Cañada, posa en la Sala Blanca del SCAI de la UMA

De ‘protoservicio’ a referente nacional 
Cuando el servicio nació como apoyo a los investigadores en los años 90, no era más que un pequeño grupo de técnicos repartidos en distintos departamentos, "un protoservicio" formado por "unidades sin comunicación entre ellas", pero en estas tres décadas han crecido y se han ido adaptado, asegura.

Hoy el SCAI de la Universidad de Málaga es uno de los mejor equipados de España y se ha convertido en un referente al que acuden en busca de sus instalaciones de vanguardia empresas, administraciones e incluso otras universidades. “Más de 500 entidades, tanto públicas como privadas, y, aun así, sienten que no se sabe de lo que son capaces”.

En este servicio de apoyo al investigador trabajan actualmente 72 técnicos -el 62 por ciento de ellos con título de doctorado-, tiene más de 400 infraestructuras y equipos científicos de tipo medio o grande, y se realizan una media de 180.000 ensayos anuales.

Operan en áreas de conocimiento tan distintas como las Ciencias de la Vida, el Análisis Químico y la Caracterización de Materiales, la Instalación Radiactiva o la Microscopía, donde presumen de contar con instrumental de última generación. Actualmente en el SCAI disponen de una amplia cartera de ensayos y pruebas cientificotécnicas, hasta 758.

La sala blanca, un entorno controlado
Además, son referente en difracción de rayos X (DRX), una técnica que permite conocer la estructura íntima de la materia, y disponen de la única 'sala blanca' de Málaga, un laboratorio diseñado para trabajar con un nivel de partículas muy bajo en un entorno controlado y al que no puede entrar cualquiera.

El SCAI no colabora sólo con científicos de ‘bata blanca’, también trabajan con investigadores en áreas como la Arqueometría y la Paleontología donde, merced a un equipo de altas prestaciones de relaciones isotópicas, pueden datar piezas antiguas o conocer el clima del Paleolítico.

En resumen, proporcionan capacidades cientificotécnicas para que los investigadores que lo necesiten "puedan abordar proyectos cada vez más ambiciosos", según Cañada, quien insiste en que "el gran patrimonio de los Servicios Centrales de Apoyo a la Investigación son sus técnicos".

"No son técnicos al uso que se limitan a utilizar un equipo, son profesionales altamente cualificados que hablan el mismo lenguaje que el investigador", ya que muchos de ellos han sido previamente investigadores y son capaces de aportar ideas y plantear soluciones que van más allá de realizar un análisis o un ensayo mecánico", concluye.